Eso me ha pasado recientemente.
Recibí el encargo de los dueños del Restaurante Don Pascual de Zaragoza. Sus dueños Antonio y Danielle, han abierto un nuevo local en Zaragoza con un estilo muy personal. Antonio se ha encargado personalmente de su decoración y por cierto con un gusto exquisito.
Necesitaba una alacena de grandes dimensiones pero que fuera diferente y que estuviera hecha con materiales recuperados.
Con eso me puese a trabajar. Tendría un cuerpo central con muchos cajones, la parte de arriba de alacena con baldas y dos vitrinas laterales.
Lo primero elegir los cajones, todos distintos pero que encajen en unas medidas concretas.
Quería que fueran distintos, pero que al juntarlos hicieran un cuerpo central que sería la parte más importante del mueble.
Fui eligiendo distintos cajones, desde los de los armarios del antiguo Hotel Suecia en Madrid, hasta los cajones de una antigua tienda de repuestos de coches, pequeños cajones metálicos y cajones de registradoras antiguas
Dos bonitas ventanas con cuarterones, una contraventana de lamas, cristales antiguos recuperados de diferentes muebles y muchos tiradores para puertas y cajones procedentes de montones de sitios distintos, todo un tesoro que como siempre encuentro en mi "proveedor habitual" Materialdederribo, con los que comparto proyectos comunes para dar a conocer las posibilidades que tienen los materiales recuperados.
Cuando ya teníamos todos los elementos había que darle forma, yo quería que llevara dos primeras filas de cajones iguales y utilicé los de los armarios del Hotel Suecia, me gusta mucho que el frente del cajón sea más bajo que el resto, me parece que le da movimiento y mezclarlos con los otros que tienen media luna para abrir
Para hacer todas las estructuras donde irían los cajones utilizamos tableros de pino insigne recuperado.
Las dos vitrinas que irían a los lados las hicimos cada una con una ventana y la mitad de la contraventana de lamas
La parte de abajo del cuerpo central para que no fueran solo cajones y así darle un poco de movimiento a todo el conjunto, incluimos una puerta entre todos los cajones
Elegimos un color único para todos los perfiles y las vitrinas, en la foto no se aprecia bien pero es un azul turquesa precioso.
Durante todo el tiempo que fuimos haciendo el mueble me mantuve en contacto permanente con Antonio, le iba mandando fotos con el móvil.
Desde luego si levantara la cabeza mi abuela diría como en la zarzuela de La verbena de la Paloma "hoy los tiempos adelantan que es una barbaridad....".
Con un teléfono con wasap tenemos una comunicación inmediata, le mandaba las fotos a Antonio, él me iba contestando con las rectificaciones que quería hacer e inmediatamente se podían corregir todas las imperfecciones igual que si hubiera estado en Madrid
Luego basándonos en los colores elegidos por Antonio y algunos de nuestra propia cosecha, fuimos haciendo el puzzle
Primero la parte de arriba que es la que parece más simétrica, no quisimos desgastar todos los cajones para que se pudieran diferenciar unos de otros, igual que dejamos los metálicos tal y como los encontramos.
Fuimos añadiendo cajones, la puerta y empezamos a acoplar las vitrinas laterales.
Me encantan las vitrinas, la parte de abajo con parte de la contraventana y la parte de arriba con las ventanas en las que pusimos en cada hueco un cristal distinto de los que teníamos.
Para dar más importancia a la parte baja de los cajones decidimos que las vitrinas serían igual de estrechas que la parte de arriba, de tal manera que el cuerpo central fuera el más ancho y sobresaliera de todo el conjunto
Añadimos los dos cuerpos centrales de la alacena, pusimos una cornisa para rematar el mueble, pusimos los tiradores, incluso alguno lo hicimos nosotras mismas, y "è voilà"
Realmente espectacular, pero esto no es nada, con todo cariño lo embalamos y lo mandamos a Zaragoza y allí es donde se produce la transformación, cuando llega a las manos de Antonio y Danielle.
Estas son las primeras fotos que me envían y ya me doy cuenta de que no es un local normal, está cuidado hasta el mínimo detalle, con mucho gusto y la alacena puede ser la pieza estrella.
Y allí está mi pequeña aportación a un maravilloso local, diferente, especial y decorado con gusto, dedicación y mucho cariño
Gracias a Antonio y a Danielle por confiar en mi capacidad para hacer una pieza tan especial de la que me siento muy orgullosa. Un beso muy fuerte a los dos
No dejéis de visitar el restaurante Don Pascual en la calle Pedro María Ric, 27, de Zaragoza, seguro que la comida será exquisita, acorde con el entorno. Yo espero hacerlo pronto y poder degustar su explendida cocina.