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Viviendas bioclimáticas: casas construidas para ahorrar

El mundo de la construcción y de la arquitectura avanza cada día en busca de nuevas alternativas que nos acerquen al concepto de vivienda ecológica: casas pasivas, viviendas construidas con materiales sostenibles, hogares eficientes... Y es que la cada vez mayor conciencia social por el entorno y por el reducir el uso descontrolado de los recursos está llegando a todos los ámbitos, afortunadamente. Así, hoy vamos a hablar de un tipo de vivienda que, precisamente, intenta solventar desde el momento de la construcción todo tipo de ineficiencia energética. Hablamos de las casas bioclimáticas, donde la orientación, el aislamiento y los cerramientos se convierten en elementos claves. 



¿Qué nos va a aportar una arquitectura bioclimática? Pues algo tan importante como el aprovechamiento de los recursos y, por tanto, un importante ahorro en las facturas energéticas. ¡Lo que todos desearíamos! ¿Y cómo lo hace? Pues teniendo en cuenta a la hora de planificar la construcción ciertos aspectos que van a maximizar la rentabilidad y la utilidad de estos recursos energéticos. Hablamos de aspectos como: 

1. La orientación. 
Una mala orientación es de las principales causas que explican el desaprovechamiento y el gasto descontrolado, pues puede llegar a suponer hasta el doble de energía consumida. La orientación de los muros y de las ventanas de una vivienda va a incidir en la ganancia y en la pérdida de calor. Así, en casas construidas en zonas frías, lo recomendable es que los cerramientos más grandes, las zonas acristaladas y las habitaciones que más se usen estén orientadas al sur. Por su parte, en zonas cálidas y calurosas, lo que interesa es que las grandes zonas acristaladas NO estén orientadas al sur o al suroeste, pues es dónde más radiación solar se recibe. 

2. La forma. 
El tipo de diseño de una vivienda también supone un factor importante, sobre todo cuando hablamos de pérdidas de energía. De este modo, es importante saber que las estructuras compactas y que tienen zonas redondeadas suelen tener menor cantidad de pérdidas de energía, que aquellas que tienen huecos, entrantes y salientes. 

3. Los cerramientos exteriores y la envolvente del edificio. En primer lugar, la disposición de las diferentes ventanas de la vivienda va a favorecer o dificultar para ventilación natural de la casa, lo que influye en el gasto energético. Por su parte, tener ventanas y cristaleras bien orientados ayudan a que la radiación solar incida directamente en este espacio, lo que nos permitirá ahorrar en calefacción. 

En cuanto a los meses de verano, debemos emplear toldos, persianas y otro tipo de elementos de sombreado, para evitar ganancias de calor. 



Con todo esto, ¿qué conseguimos? 

- Reducir las pérdidas de energía de la casa, con un correcto diseño, una buena orientación y la correcta distribución interior. 
- Maximizar la eficiencia de la radiación solar, con superficies acristaladas y sistemas pasivos de captación solar. 
- Usar materiales en la construcción que necesiten pocos recursos energéticos para su fabricación y transformación. 

Aquí podréis encontrar más información sobre viviendas eficientes... 
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