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Las claves que debemos conocer sobre el aislamiento acústico

No nos cansaremos de decirlo, el aislamiento es básico para contar con un ambiente cómodo y saludable en casa. Por un lado, el aislamiento térmico nos va a permitir regular la temperatura ambiente conseguida en casa, evitando además pérdidas energéticas innecesarias. Por otro, el aislamiento acústico es básico para evitar el exceso de ruido en casa, algo que puede conllevar serias consecuencias en la salud de los que habitan en ella. ¿Queréis saber cuáles? 

- Consecuencias fisiológicas: la más común suele ser la pérdida temporal de audición, derivado en un zumbido continuo en los oídos y la necesidad de elevar el volumen de la televisión, la radio, la música... Incluso, en los casos más graves, la pérdida podría llevar a ser permanente. Por su parte, el ruido también puede ser culpable de dolores de cabeza, dolencias musculares, taquicardias, síntomas de ansiedad... 

- Consecuencias psíquicas: el exceso de ruido puede venir acompañado de problemas a la hora de conciliar el sueño, insomnio, interrupciones durante la noche... Todo ello derivará en problemas de concentración, bajo rendimiento, estrés, inseguridades, ansiedad y, en el peor de los casos, depresión. 

- Consecuencias sociológicas: el ruido puede provocar irritabilidad, cambios de humor... lo que puede afectar, sobre todo, a las relaciones de los miembros de la familia que habita en la vivienda, tanto entre ellos como con otras personas. 



De este modo, ¿qué tipos de materiales podemos emplear para mejorar el aislamiento de la vivienda? La elección de uno o de otro dependerá de nuestro presupuesto y necesidades, pero, en general, los aislantes más comunes son: 

-  Espuma de poliuretano: es un material muy efectivo a la hora de absorber ruidos, debido a que tiene una gran capacidad de sellado frente a los ruidos aéreos. 
- Lana de vidrio: está elaborada con millones de filamentos de vidrio, y se usa para suelos y falsos techos. 
- Lana de roca: se elabora con roca volcánica, y es incombustible. Sirve como aislante térmico y acústico. 
- PVC: absorbe el ruido e impide su paso. Tiene una baja permeabilidad al aire. 
- Celulosa: está compuesto de células de glucosa y es un buen aislante acústico. 
- Materiales de construcción como el hormigón, el acero... 



En cualquier caso, sabemos que las ventanas son un elemento clave en cuando a aislamiento se refiere, por eso, vamos a ver los aspectos que debemos tener en cuenta para elegir la adecuada: 

1. El perfil. Tenemos que escoger perfiles con baja permeabilidad al aire y que permitan instalar vidrios de espesores gruesos. 
2. La forma de apertura. Lo recomendable es escoger sistemas practicables u oscilo-batientes, en vez de corredera. 
3. El vidrio. Es sencillo, a más espesor, mejor aislamiento. En cualquier caso, lo recomendable es que al menos uno de los vidrios tenga un espesor de 6 mm o más. Además, son más aislantes los vidrios compuestos de capas unidas por una lámina butiral. 
4. La persiana. Debemos escoger un modelo adaptado al perfil de la ventana, para que no queden huecos libres por donde se pueda colar el ruido. 

Aquí podéis encontrar más consejos sobre aislamiento acústico... 

 
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