1 La limpieza (o la falta de la misma) es uno de los principales focos de contaminación. Lo mejor es emplear la aspiradora y paños húmedos, para evitar levantar el polvo.
2 Reducir la utilización de productos tóxicos en la limpieza de la casa, así como de aerosoles.
3 Sacar la basura todos los días, y siempre entre las 20h y las 22h, pues fuera de ese horario pueden, incluso, multarnos.
4 Evitar el uso de aparatos como las vaporetas, que producen exceso de vapor. En caso de emplearlas, siempre a una temperatura media.

5 Es recomendable no fumar en casa, o hacerlo en la terraza o el balcón.
6 Ventilar cada mañana durante al menos 10 minutos, para renovar el aire del ambiente. Además, gracias a la ventilación impediremos la formación de humedades por condensación.
7 Usar plantas como parte de la decoración, pues ayudan a combatir elementos como el benceno, el formaldehído y el tricloretileno, agentes contaminantes que guardan una gran relación con el cáncer. En el caso del dormitorio no debemos abusar de ellas, pues muchas plantas podrían absorber todo el oxígeno.
8 Elegir fuentes de energía poco contaminantes, como la electricidad o el gas natural.
9 En la cocina emplear vitrocerámica o placas de inducción antes que el butano.

10 Evitar la acumulación de vapor como fruto de diferentes tareas cotidianas: cocinar, hervir agua, secar la ropa, toser... Para ello es muy importante ventilar, emplear campanas y extractores, tender fuera de casa...
11 Mantener una temperatura adecuada en casa y constante, para reducir las emisiones de CO2 y ahorrar en nuestra factura. Para ello es fundamental contar con un buen aislamiento y cerramientos de calidad. Así, las ventanas y puertas de PVC son las que más aíslan del mercado.
Aquí podéis encontrar más consejos para una vivienda saludable...