
La buena noticia es que con una rutina de limpieza sencilla puedes acabar con esta suciedad. Te echamos una mano con tres trucos que no requieren el uso de productos agresivos, que pueden ser peligrosos para tu salud o la de tu familia. ¡Vamos a limpiar el baño sin descuidar el medio ambiente!
1. El bicarbonato es un auténtico comodín a la hora de limpiar, ¡vale para todo! Su composición acaba con los malos olores, absorbe la humedad del ambiente y, en este caso, neutraliza a las bacterias causantes de la formación del moho.
Necesitas un cuenco (mejor de porcelana) para formar una pasta a base de agua caliente y bicarbonato. Con ayuda de un cepillo pequeño frota la mezcla por las juntas, déjalo reposar unos 10 minutos y aclara con abundante agua. Evita que se vuelva a presentar el problema, repitiendo esta operación una vez al mes.
2. El agua oxigenada también ha demostrado ser eficaz con este tipo de suciedad. De nuevo, extiende con un cepillo pequeño para asegurarte de que llegas a todos los huecos y rincones. Pasados unos minutos, usa una bayeta para retirar el producto y deja secar.
3. El vinagre blanco siempre está presente en los trucos de limpieza ecológica. Es eficaz eliminando grasa, dando brillo al suelo o actuando contra los hongos. Además, cuenta con un efecto blanqueador muy potente, que lo convierte en ideal para este trabajo.
Si lo usas en spray junto con agua tibia, acaba con el olor a humedad y la cal de algunas zonas como la ducha o el lavabo. ¿Se puede pedir más?
Por último, si la pared está muy sucia recurre a la pintura de azulejos. Estos esmaltes son fáciles de aplicar y muy resistentes a la humedad y los golpes. Al mismo tiempo, son idóneos para actualizar el baño sin reformas y con un presupuesto muy bajo.
Seguro que siguiendo estos consejos recuperas el blanco de las juntas sin poner en peligro tu salud con productos corrosivos. ¡Te esperamos en el próximo post de Vivienda saludable para ponértelo fácil en casa!