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Suelos radiantes

Calidez que no se ve

chica tumbada
Eficiencia, resistencia, comodidad y seguridad. Ésas son algunas de las ventajas que ofrece para nuestros hogares la calefacción radiante. Aunque no es un sistema nuevo, no por ello deja de ser revolucionario, ya que nos permite climatizar nuestra vivienda desde el suelo o la pared, sin apenas notar su presencia física. De esta manera, desaparecen de nuestra vista los voluminosos radiadores o los antiestéticos calefactores. Por si fuera poco, su forma de distribuir el calor es totalmente uniforme, ganando, a corto, medio y largo plazo, en eficiencia energética y económica.

 

Sin embargo, la necesidad de levantar el pavimento para instalarlo obliga a realizar reforma en casa. Por ello, muchas personas destierran de entrada la idea de un sistema de climatización radial. En los inmuebles de nueva construcción o las viviendas que se van a reformar parece que se dan las circunstancias más adecuadas, ya que los inquilinos suelen aprovechar las obras generales para introducir así este tipo de calefacción. Sin embargo, su funcionamiento e instalación son cada día más sencillos: es el caso de Alucalor H-H, importado y distribuido en Españ por Termogres SL, que puedes poner tú mismo en casa de la manera más fácil.

 

Origen y variedades

salón
El precedente de los suelos radiantes de hoy lo encontramos en el Imperio Romano. Aunque parezca mentira, es necesario remontarse unos 2.000 años atrás en el tiempo para descubrir el germen de este sistema, ya que se han hallado bajo los suelos de mosaico de algunas villas romanas irradiadores de calor muy efectivos similares a los que hoy se utilizan. Del mismo modo que en las termas se calentaba y distribuía el agua caliente, en las casas se hacía a través de un horno, logrando hacer llegar el calor a todas las estancias y consiguiendo templar zonas exteriores como el atrio.  

sillón blanco
Actualmente existen dos tipos de sistemas radiantes: los hidrónicos y los eléctricos. Los hidrónicos funcionan mediante una caldera que calienta agua y ésta es bombeada continuamente por un motor eléctrico que la distribuye por tubos que se ubican debajo del suelo. El calor del agua que pasa por los tubos obliga a poner un recrecido de mortero para homogeneizar la temperatura del pavimento. Esto retrasa el calentamiento y enfriamiento del sistema, privándonos de un control inmediato del calor producido por el mismo.

 

Los eléctricos sólo requieren una fuente de energía: la corriente eléctrica. Se muestran como el sistema que presenta mayor ahorro energético, ya que no usa el combustible que necesitan las calderas de las calefacciones hidrónicas. Frente a un sistema de gas convencional (propano, butano), el sistema radiante eléctrico ahorra hasta un 20%. Tal y como nos explica Andrés Pérez, de Termogres SL, "una casa de 180 metros cuadrados con calefacción individual gasta unos 1.000 euros al año frente a los 800 del sistema radiante. Además, tiene radiadores, tiene olores, tiene condensación en las ventanas, tiene ruidos en los tubos, tiene una caldera y un depósito que pueden ocasionar problemas... Lo importante ya no es el ahorro, sino la calidad de vida que ganas".

 

Alucalor H-H de Termogres

Y es que uno de los sistemas más revolucionarios que existen hoy es el que nos trae esta empresa, Termogres SL. Se trata de Alucalor H-H, un producto procedente de Holanda que utiliza como mecanismo básico unas planchas de aluminio y un cable calefactor. El cable se coloca en forma de serpentina a través de las planchas y, al aumentar su temperatura, el calor es absorbido por el aluminio, que lo reparte de un modo uniforme por el suelo. Especialmente en pavimentos de madera o laminados, el aluminio refleja el calor de un modo más rápido y eficaz.  

habitación rosa
habitación amarilla


A diferencia de los hidrónicos, que se recomiendan en suelos de piedra o cerámica porque generalmente dañan la madera, el sistema eléctrico de aluminio de Termogres está especialmente indicado para madera, laminados, vinilos e incluso moqueta. Ponerlo bajo baldosas o piedra implica el uso de un cemento flexible. Además, en casas bien aisladas, con suelos de madera o moqueta, se recomiendan entre 80 y 120 vatios por metro cuadrado, sin embargo, estos valores aumentarían con pavimentos de cerámica o piedra, como puede ser el caso de una cocina con baldosas o un baño de pizarra, donde habría que subir hasta los 150-200 vatios por metro cuadrado.

 

cable calefactor
cable enrrollado


"La ventaja de Alucalor es que, debido a su baja pero uniforme temperatura de trabajo, no daña los revestimientos de madera", nos explica Andrés Pérez, de Termogres. "Además, cuando una base de cemento cola flexible, presente en los sistemas de calefacción radial indirecta, dilata por calor, la dilatación del suelo puede estropear el cable y dañar el sistema. Esto es imposible con Alucalor porque el cable calefactor está elaborado con teflón y un refuerzo de kevlar, material aislante que se usa para las telas de los barcos de competición. El mallazo que los recubre también los hace adecuados e inocuos para ponerlos en el cuarto de baño".

 

Instalación fácil, fácil

placa
cable
cable en placa


Su mayor atractivo reside en que es un sistema muy sencillo de instalar que cualquier aficionado al bricolaje puede poner en su casa. "El aluminio se ensambla fácilmente con un clic, como si fuera un laminado y, una vez puesto, se instala el cable en los huecos que las planchas incorporan", señala Andrés. "Sobre Alucalor pones tu tarima flotante o el suelo de madera que quieras, conectas el cable al termostato, que a su vez estará enchufado a la luz, y ese mismo día ya puedes tener tu suelo radiante funcionando, algo impensable en otros sistemas".

 

cables en placa
termostato


La calefacción radiante se convierte pues en un modo limpio, seguro, silencioso y confortable de climatizar un hogar. No reseca las mucosas ni levanta ácaros o polvo, no se ve ni se nota, y proporciona calor de un modo natural, como lo hace el sol. El precio de Alucalor, incluyendo materiales y mano de obra, se sitúa alrededor de los 6.000 € (en una vivienda de 100 metros cuadrados). En el caso de otros sistemas radiantes, el importe puede bajar hasta los 5.000 €.

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