Las calderas y calentadores de gas son equipos fiables, pero cuando fallan suelen presentar siempre los mismos problemas. Conocer esas averías típicas, cómo prevenirlas y qué solución tiene cada una de las mismas ayuda a alargar la vida de estos aparatos y a evitar quedarte sin calefacción ni agua caliente en el peor momento. Por esta razón, en este artículo se exploran al detalle estas diferentes averías comunes en sistemas de calefacción por gas:
Presión incorrecta en la caldera
La presión del circuito de calefacción de una caldera de gas debe moverse en un rango aproximado de 1–1,5 bares en frío y puede subir hasta unos 2 bares cuando la instalación está caliente. Si baja demasiado, la caldera se bloquea por seguridad y deja de funcionar; si sube en exceso, puede abrirse la válvula de seguridad y aparecer goteos.Las causas más habituales son:
- Fugas en radiadores, llaves o uniones de tuberías que hacen caer la presión poco a poco.
- Aire acumulado en el circuito, que “engaña” al manómetro y provoca subidas de presión.
- Llave de llenado mal cerrada o estropeada, que deja entrar agua constantemente.
- Problemas en el vaso de expansión o en el intercambiador interno, que desequilibran el sistema.
Para evitarlo:
- Revisar periódicamente el manómetro y actuar antes de que aparezcan errores en el display de la caldera.
- Purgar los radiadores al inicio de la temporada de calefacción y después de cada intervención en la instalación.
- No manipular la llave de llenado como si fuera un grifo; sólo se debe usar para reponer presión puntualmente.
La solución a esta avería pasa por ajustar la presión a los valores recomendados, localizar posibles fugas y, si la presión se descontrola de forma recurrente, solicitar la revisión del vaso de expansión, válvula de seguridad y llave de llenado por un técnico autorizado.
Falta de agua caliente o calefacción
Uno de los fallos más molestos en un sistema de producción de ACS es abrir el grifo y que no salga agua caliente o encender la calefacción y notar los radiadores fríos. Cuando la caldera no responde a la demanda suele deberse a problemas en la detección de caudal o en la distribución del calor.Motivos frecuentes:
- Válvula de tres vías bloqueada o averiada, que impide que el calor se desvíe al circuito de ACS o calefacción según corresponda.
- Bomba de circulación parada o bloqueada, de modo que el agua caliente no se mueve por el circuito.
- Termostato ambiente sin pilas, mal programado o defectuoso que no envía la orden de encendido a la caldera.
- Presión insuficiente en el circuito, que provoca el bloqueo preventivo del equipo.
Prevención:
- Revisar periódicamente pilas, programación y ubicación del termostato, evitando colocar sensores cerca de fuentes de calor o corrientes de aire.
- Mantener limpia la instalación y purgar la misma tras periodos largos de inactividad.
- Contratar un mantenimiento anual que incluya comprobación de bomba, válvulas y elementos de seguridad.
La solución a esta avería suele exigir revisar la válvula de tres vías, bomba y termostato, además de asegurar que la presión es correcta y que no hay errores activos en el panel de la caldera.
Pérdidas de agua y goteos
Una fuga de agua en la caldera o en sus alrededores es una señal clara de avería que nunca debe ignorarse. El goteo puede aparecer por la parte inferior del aparato, en la válvula de seguridad, en un purgador automático o en algún punto de la instalación de radiadores.Entre las causas más habituales se encuentran:
- Presión excesiva que obliga a la válvula de seguridad a expulsar agua para proteger el sistema.
- Llave de llenado que no cierra bien por suciedad o cal, dejando pasar agua continuamente.
- Vaso de expansión con la membrana dañada, lo que impide absorber las dilataciones del agua.
- Intercambiador de calor perforado, que llega a comunicar circuitos y puede requerir una reparación costosa.
- Purgador de aire obstruido, que queda ligeramente abierto y gotea.
Para prevenir:
- Vigilar la presión y no forzar la caldera trabajando por encima de los valores recomendados.
- Hacer revisiones periódicas en instalaciones antiguas para detectar corrosión o uniones debilitadas.
- Apostar por tratamientos anticorrosión y anticongelantes cuando las condiciones de la vivienda lo aconsejen.
Si aparece una fuga, conviene cerrar la llave de gas y, si es posible, la de agua de la caldera, apagar el equipo y llamar a un servicio técnico, evitando desmontar por cuenta propia componentes internos.
Ruido, golpes y silbidos en la caldera
Las calderas hacen un leve ruido de funcionamiento, pero los golpes, silbidos o vibraciones son señales de que algo no va bien. Ignorar esos sonidos puede desembocar en averías mayores o incluso en un bloqueo total del aparato.Sonoridades típicas:
- Vibraciones: pueden deberse a una carcasa mal fijada o a desequilibrios en el ventilador o extractor de humos.
- Silbidos: suelen relacionarse con suciedad en el intercambiador o con pasos de agua muy reducidos por incrustaciones de cal.
- Ruidos de goteo o burbujeo: pueden indicar presencia de aire en el sistema o circulación deficiente.
- Pequeñas detonaciones al encender: pueden aparecer cuando la cámara de combustión acumula gas o suciedad, o si la regulación de la válvula de gas no es la adecuada.
Prevención:
- Realizar desincrustaciones periódicas del circuito de calefacción y del intercambiador cuando el agua es muy dura.
- Verificar fijaciones y anclajes del equipo después de intervenciones o movimientos.
- No ignorar ruidos nuevos; cuanto antes se actúe, menos daño sufren los componentes internos de la caldera.
La solución pasa por localizar el origen exacto del ruido, limpiar o sustituir el intercambiador si está obstruido, eliminar bolsas de aire, revisar la regulación del gas y asegurarse de que la carcasa y el ventilador están correctamente montados.
Problemas en la evacuación de humos
Los equipos modernos incorporan diversos sensores para detectar fallos en la evacuación de gases y bloquear la caldera si algo no funciona correctamente. Esto es vital, porque el monóxido de carbono es un gas tóxico que no se percibe por olor y puede provocar intoxicaciones graves.Causas frecuentes:
- Conductos de salida de humos parcialmente obstruidos por suciedad, hielo, nidos o elementos externos.
- Extractor de humos defectuoso que no genera el tiro necesario.
- Mal diseño o instalación del tubo de evacuación, con pendientes incorrectas o tramos demasiado largos.
Prevención:
- Mantener libres las terminaciones exteriores de los tubos de expulsión, evitando que se tapen por objetos o vegetación.
- Respetar las distancias y pendientes marcadas por el fabricante en la instalación de humos.
- Realizar revisiones periódicas en instalaciones situadas en zonas de mucho viento o exposición a suciedad.
Si la caldera muestra un error relacionado con la evacuación de humos o se detecta olor a gas, hay que apagar el equipo, ventilar la vivienda, no accionar interruptores y avisar de inmediato a un profesional autorizado.
Encendidos anómalos y códigos de error
Las calderas actuales muestran en su pantalla códigos de error que permiten identificar rápidamente la familia de la avería. Además, en ocasiones el equipo se enciende sin que aparentemente exista demanda de agua caliente ni calefacción.Motivos habituales:
- Termostato desconfigurado, sin pilas o con fallos electrónicos que provoca órdenes erróneas.
- Presostato de agua o aire defectuoso, que interpreta mal las condiciones de funcionamiento.
- Burbujas de aire en la instalación que activan el flujo en sensores de caudal o “flusostatos”.
- Sensores de temperatura o sondas deterioradas que envían lecturas incorrectas a la placa electrónica.
Prevención:
- Comprobar periódicamente el significado de los códigos de error en el manual del fabricante y no forzar la caldera reiniciándola una y otra vez.
- Mantener el termostato en buen estado y actualizado, especialmente tras cambios de horario o de programación.
- Purgar la instalación cuando existan ruidos de aire o cambios bruscos de temperatura en los grifos.
En cuanto a la solución, una revisión profesional permite comprobar sondas, presostatos, cableados y electrónica, sustituyendo las piezas que provoquen lecturas erróneas o arranques injustificados.
Cada sistema de calefacción tiene unos códigos de error específicos en función de la marca del aparato, por eso es importante contactar con un servicio especializado en la marca. Esto es importante porque, por ejemplo, la marca Fagor, que ha empezado recientemente a producir calderas (y otros electrodomésticos) varios años después de haber suspendido la producción, cuenta con centros de servicio en pocas ciudades de España, como el servicio tecnico Fagor Valencia, que es el único centro de la ciudad del Turia con el conocimiento de las particularidades de las nuevas calderas Fagor y sus diferentes códigos de error.
Calentadores de gas: fallos típicos
En los calentadores de gas instantáneos aparecen averías específicas relacionadas con el encendido, el caudal y la combustión. Aunque comparten principios con las calderas, su forma de trabajar hace que los síntomas sean diferentes.Problemas frecuentes:
- El calentador hace chispa pero no enciende, a menudo por falta de gas, pilas agotadas, detectores de caudal sucios o membranas internas en mal estado.
- Llama que se apaga al poco tiempo, causada por deficiencias en la evacuación de humos, sensores de temperatura que cortan por seguridad o falta de tiro en el conducto.
- Cambios bruscos de temperatura en la ducha por variaciones de caudal, regulación insuficiente o intercambiadores con incrustaciones.
Para prevenir:
- Comprobar regularmente las pilas y el estado del sistema de encendido si el aparato no es de conexión directa a red.
- Mantener limpios los filtros de entrada de agua y revisar el caudal mínimo necesario para activar el calentador.
- Limpiar la cámara de combustión y revisar el tubo de salida, especialmente en calentadores de modelos atmosféricos antiguos.
Las soluciones pasan por sustituir membranas y sensores defectuosos, ajustar la válvula de gas, limpiar quemadores e intercambiadores y asegurar una correcta evacuación de gases, siempre por parte de un técnico cualificado.
Importancia del mantenimiento y revisiones obligatorias
Un buen mantenimiento reduce averías, alarga la vida útil de los equipos y mejora el rendimiento energético, lo que se traduce en menos consumo de gas. Además, la normativa RITE obliga a revisar periódicamente las instalaciones para garantizar la seguridad de las viviendas.Aspectos clave:
- Revisar la caldera de gas con la periodicidad indicada por el Reglamento de Instalaciones Térmicas en los Edificios, que establece controles periódicos que deben realizar empresas habilitadas.
- Someter la instalación de gas a inspecciones reglamentarias cada cierto número de años, según la comunidad autónoma.
- Aprovechar los mantenimientos para ajustar combustión, limpiar intercambiadores, verificar válvulas y revisar humos.
Cuando la caldera tiene muchos años, acumula averías y cuenta con una baja eficiencia energética, puede resultar más interesante sustituirla por un modelo moderno de alta eficiencia que seguir afrontando reparaciones constantes.