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Trucos para acabar con los malos olores en el baño

Junto con la cocina, el cuarto de baño es la estancia de la casa que puede albergar más malos olores. En la cocina se originan principalmente en la nevera, al estar repleta ella misma de aromas de distintos alimentos que entremezclados ‘no casan’ muy bien; y en el cubo de basura, obviamente por los restos de comida y envases que se depositan en él.



Si hablamos del baño, no solo se generan olores desagradables por su uso habitual, sino que hay varios focos que pueden generar aromas molestos que nadie quiere para su hogar. Te contamos de dónde vienen y distintos trucos para que los erradiques de forma eficaz.

 

Bote sifónico y tuberías: acaba con el mal olor sin saber de fontanería

El bote sifónico es un depósito que se encuentra casi siempre en el suelo del baño (es fácil localizarlo, porque suele estar tapado con una chapa metálica) por donde pasan todos los desagües del baño (menos el del WC). Es, a grandes rasgos, el paso de todo el agua ‘sucia’ hacia la bajada general y, además, cumple la función de filtro y, por ello, si funciona correctamente, no deberían salir malos olores.

¿Hay que llamar a un fontanero si vemos que salen malos olores de este tubo sifónico? Esos suelen crearse porque se acumulan residuos como jabón o pelo en él, por lo que con hacer una limpieza del mismo cada cierto tiempo, nos ahorraremos tener que llamar al fontanero. La tapa del tubo sifónico, aunque está cerrada herméticamente, se quita de forma fácil con la ayuda de un destornillador. Y con unos guantes, y algo de paciencia y maña, se pueden quitar esos restos molestos que no están dejando que este filtro cumpla correctamente su función.



 

El otro gran foco de mal olor en el baño son las tuberías del lavabo, la ducha y/o el bidé. A veces, si se limpia el tubo sifónico se soluciona el problema, pero en muchas ocasiones, los restos adheridos en las propias paredes de las tuberías pueden ser las causantes de que persista el desagradable aroma e, incluso, de que el agua no corra bien por ellas. Tanto para eliminar el mal olor de las tuberías como para mejorar su función de desagüe existen trucos caseros que permiten evitar el uso de agentes químicos y abrasivos que pueden acabar dañando las tuberías a la larga.

 

Uno de ellos consiste en usar los posos del café. Si has puesto la cafetera italiana, no tires los posos del filtro: échalos todos sobre el desagüe a limpiar haciendo un montoncito y añade agua hirviendo. ¡Esto arrastrará los restos de las tuberías y acabará con los malos olores!



 

Otro truco muy efectivo consiste en usar el poder combinado del bicarbonato y el vinagre blanco. Es tan sencillo como echar medio vaso de bicarbonato en el desagüe y encima de éste, un chorreón de vinagre blanco. Verás que se genera una espuma que debemos dejar actuar unos 10-15 minutos. Después, se eliminan los restos con agua caliente y listo. ¡Las tuberías funcionarán a la perfección!


 

La humedad: uno de los olores más molestos

Y no nos referimos a la humedad propia que se genera con el vapor del baño o la ducha, sino al olor a humedad que sale de tres sitios principalmente y que es bastante potente y desagrable:

- La esponja del baño. Cuando se usa, se enjuaga y se deja reposar en el estante del gel y el champú, lo que hace que a la larga, al no secarse bien del todo, acumule un desagradable olor. Para evitar tener que comprar una nueva cada poco tiempo te recomendamos que lleves a cabo este truco un par de veces al mes: mete en un recipiente la esponja cubierta de agua. Echa un poco de bicarbonato de sodio, remueve para que se distribuya bien y deja reposar unas horas. Luego, enjuaga bien la esponja y comprueba cómo el mal olor ha desaparecido.


 

- El cesto de la ropa. En muchas casas, el cesto de la ropa sucia se suele colocar en el baño. La acumulación de cierta ropa sucia puede generar un olor desagradable que se puede ver incrementado si, además, se echan al cesto toallas o prendas húmedas. El primer truco para acabar con el mal olor del cesto consiste en tender siempre hasta que esté seca esa toalla o prenda que puede estar algo mojada. Y el segundo es crear un sencillo neutralizador de olor casero: haz con papel film un paquetito con unas cucharadas de bicarbonato. Ciérralo bien y colócalo en el fondo del cesto. ¡Se ‘comerá’ los malos olores!


 

- Las toallas. Hay toallas limpias que en cuanto se mojan un poco desprenden un desagradable olor a humedad que se queda impregnado incluso en la cara y el cuerpo cuando nos secamos con ella. Una de las formas de prevenir que esto pase es asegurarnos de que las toallas siempre se sequen al aire libre y preferiblemente al sol, para que se ventilen y se absorba bien cualquier resto de humedad. También conviene no excederse con el uso de detergente al lavarlas (los restos de jabón acentúan ese olor a humedad) y almacenarlas una vez que estén bien secas en un armario o mueble fresco y seco.


 

Pero, además, se puede emplear la potencia del vinagre blanco para neutralizar ese olor durante el lavado de las toallas (y sirve como agente desinfectante). Cuando añadas el detergente en su cajetín, agrega un poco de vinagre blanco y usa el programa habitual. ¡Sin miedo! El olor del vinagre no se quedará impregnado en las toallas.



 

El remedio habitual contra los malos olores: ambientadores

Por supuesto, además de intentar solucionar los problemas que generan los malos olores, puedes tener siempre una agradable fragancia en el baño si cuentas con algún ambientador en esa estancia. ¿Sabes que existen muchas formas de hacer ambientadores con menos químicos que los artificiales y que vienen muy bien para el cuarto de baño?



 

- Puedes hacer tus propias ‘pastillas’ ambientadoras para el WC con bicarbonato, limón, vinagre, agua oxigenada y la esencia aromática que prefieras. Se hacen bolitas con la mezcla resultante, se dejan secar y se pueden echar al inodoro cuando se emplee.



 

- También puedes animarte a hacer tu propio ambientador natural con alcohol, agua destilada y aceites esenciales para rociar con spray cuando sea necesario o para colocar en un frasco decorativo con palitos mikados que distribuirán de forma continua el agradable aroma en el baño (¡y, de paso, te sirven de elemento decorativo!).


 

- Por último, el truco más sencillo para crear un ambientador casero en tiempo récord: echa unas gotitas de tu aceite esencial favorito en el cartón del tubo de papel higiénico y colócalo en su sitio habitual. ¡Desprenderá un delicioso aroma continuo hasta que se agote!



 

¿Has apuntado todos los consejos y trucos que harán que nunca más haya malos olores en tu baño? Recuerda que en el blog de Vivienda Saludable puedes completar toda esta información.

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