Sección: Climatización | Autor: Redacción/facilisimo.com | Leído: 6.201 |Comentado: 1
El sol, fuente de vida y origen de las demás formas de energía, ha brillado en el cielo desde hace unos 5.000 millones de años, y se estima que brillará algunos 6.000 millones de años más. Además, diariamente arroja sobre el planeta 4.000 veces más energía que la que es posible utilizar.
España recibe anualmente en su superficie más radiación solar que cualquier otro país de Europa, se encuentra en una posición muy favorecida para el fomento de la energía solar. No sería racional, por tanto, no dedicar los máximos esfuerzos posibles al desarrollo de esta fuente de energía gratuita, limpia y virtualmente inagotable.
El aprovechamiento de la energía solar básicamente se puede realizar de dos formas diferentes: para producir electricidad y para obtener calor. En el primer caso se habla de energía solar fotovoltaica y en el segundo caso de energía solar térmica. Se trata de dos procesos tecnológicamente distintos que no comparten ninguna característica entre sí ni en su aplicación.
Se encuentra aún en una fase de lento desarrollo. Técnicamente es posible producir electricidad a través de energía solar, pero su coste todavía supera la obtenida por utilizar fuentes de energía convencional. No obstante, hay innumerables aplicaciones prácticas de la energía solar fotovoltaica, como por ejemplo: electrificaciones de viviendas tipo rurales, sistemas de bombeo para riego y consumo humano, naves ganaderas, depuradoras de aguas residuales, sistemas de señalización marítima y terrestre, repetidores de radio y televisión, iluminación de vallas publicitarias y carreteras, con clara ventaja sobre otras alternativas, dado el elevado coste de distribución de las redes de energía eléctrica en largas distancias.
La primera gran aplicación es la de producir agua caliente sanitaria, tanto para uso doméstico como industrial. La instalación térmica esta compuesta principalmente de dos elementos: el captador solar y el depósito acumulador. Su funcionamiento básico sería el siguiente: El fluido (agua fría) procedente del depósito acumulador pasa por el interior de los captadores solares (serpentín), que se calientan utilizando el calor captado por su absorbedor, entrando al depósito por la parte media superior de éste, donde se almacena para su posterior utilización. La salida del agua caliente para el consumo siempre se encuentra situada en la parte superior del depósito, donde se encuentra más caliente, debido a la tendencia natural de cualquier liquido o gas a subir en el proceso de su calentamiento (efecto termosifón). Así el consumidor siempre dispone del agua más caliente posible.
La segunda gran aplicación, que tiene estrecha relación con la primera, es la calefacción de espacios cubiertos, como viviendas, escuelas, hospitales, hoteles, fábricas, edificios de despachos, etc. En esta aplicación se hace circular el agua caliente por emisores térmicos como pueden ser suelo radiante, radiadores o climatizadores.
Por último, se puede aplicar la energía solar térmica en la agricultura, como invernaderos solares, consiguiendo de esta manera mayores y más tempranas cosechas.
Un sistema de calefacción solar siempre debe ser complementado por un sistema convencional de apoyo para periodos de baja radiación solar. No obstante, en zonas mediterráneas, áridas y trópicas se limitan estos periodos a algunas semanas por año, de modo que es la instalación solar la que suministra las necesidades de agua caliente.
Reducciones importantes en los gastos de combustible.
Fácil mantenimiento.
Energía limpia.
Amplias formas de aplicación: Agua caliente sanitaria, calefacción, desalinización de aguas, etc.
No dependencia energética de terceros.
Protección del medio ambiente.
Sobre todo esta última debe de ser de gran interés para las Administraciones. Además de fomentar el uso de la energía solar térmica, se contribuye al crecimiento de un sector industrial que tiene un futuro brillante, está en pleno desarrollo y es de esperar que el pleno uso del sol como principal fuente de energía provocará una transformación industrial total en España, un país que, por su privilegiada situación y climatología, se ve particularmente favorecida respecto al resto de los países de Europa, ya que sobre cada metro cuadrado de su suelo inciden al año unos 1.500 kilovatios-hora de energía.
Etiquetas: calor, energía, fotovoltaica
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