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Cómo fabricar unas macetas con una barrica

Un trabajo minucioso de BNF


Hay ciertos trabajos que, aunque a primera vista parezcan sencillos, detrás guardan un trabajo de dedicnación y esfuerzo, dando resultados muy profesionales.

 

Este es el caso de las macetas que BNF fabricó a partir de una barrica de vino. Un proyecto que esconde detrás un minucioso trabajo de limpieza, restauración y montaje. Así, nuestro amigo quiso compartir con nosotros los pasos detallados que siguió para fabricarlas, y aquí os las reunimos para todos aquellos que queráis seguir su ejemplo.

 

Los primeros pasos: la limpieza

Lo primero que realizó BNF es recortar la barrica en dos mitades, que se convertirían en las dos macetas. Para ello empleó la sierra circular, y el corte quedó un poco irregular, por lo que posteriormente tuvo que igualar empleando un cepillo y una lijadora de banda, y ayudándose de un listón para asegurar un resultado igualado. 

 



 

Para poder trabajar con más facilidad, nuestro amigo decidió desmontar cada parte. Para ello, era necesario extraer los aros, que estaban encajados con una alcayata. Después, enumeró cada listón para evitar posibles confusiones.

 



A continuación, tocaba comenzar con el 'trabajo duro', la limpieza de las piezas. Para ello empleó escofinas y la Dremel, con un disco de corte de metal, con las que fue limpiando cuidadosamente cada ranura. Por su parte, con la hoja de un cúter (para evitar deformar la pieza) fue limpiando los cantos y las partes internas. Después, fue aplicando en cada pieza acetona y desencerador con una lana de acero. 

 







Después tocaba ponerse con las tapas, que decidió alisar para evitar acumulaciones de agua, dejando un poco de inclinación hacia el centro donde, posteriormente, realizó un pequeño agujero para dejar salir el agua. Para ello empleó el cepillo eléctrico, la lijadora y la lana de acero impregnada en acetona.

 





Además, una de las tapas tenía un agujero lateral, que tuvo que tapar empleando otro trozo de madera que recortó con una sierra de corona, midiendo bien el diámetro que necesitaba (si no tenemos la medida exacta, lo mejor es recortar la pieza un poco más grande e ir ajustando con una lija). Después, encoló las piezas, aunque previamente realizó unas ranuras para facilitar la adhesión.

 



Una vez terminadas las tapas y tapados algunos agujeros que tenían algunas piezas, BNF se puso con la parte exterior de las piezas, que limpió con un blanqueador para madera y un cepillo de alambre y aclaró con agua.

 



Por su parte, los extremos tuvo que nivelarlos con ayuda de una escofina.

 



 

Segundo paso: rematando las piezas

Una vez finalizada la limpieza (que también incluyó un tratamiento contra la carcoma), era el turno de tapar todos los desperfectos con ayuda de masilla. Después, lijó bien cada una de las piezas y las tiñó con tres manos de un producto específico para el exterior, pasando la lana de acero entre ellas.

 



Terminado el trabajo de la madera, tocaba ponerse con los aros, que estaban muy oxidados. Por ello, quitó el óxido con un cepillo de alambre de latón para taladro. Una vez limpio, realizó varios agujeros alrededor del aro y, a continuación, repasó las rebabas con la Dremel. Por último, los limpió con alcohol y aplicó una imprimación especial para metal galvanizado antes de pintarlos. 

 


Por su parte, también pintó cada una de las puntas (que él mismo realizó con un alambre), limpiándolas previamente con acetona.


Y llega el montaje final

Ya tenemos todas las piezas por lo solo que quedaba montar las macetas. Sin embargo, el trabajo no finalizó ahí, pues, después, BNF añadió un tubo con un plástico para evitar que el agua tocara la madera por el agujero que realizó en el centro de las tapas y, con eso, el trabajo había acabado. 

 









 

Agradecimientos: A nuestro amigo BNF

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