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Restauración de un mueble antiguo

Mª José quería que transformáramos con color la apariencia de este auxiliar, de mediano tamaño, y que encaja muy bien en el dormitorio de su hija Carmen.



Nos avisó de que el mueble tenía algunos agujeros de polilla por la parte de abajo. Este trozo, al ser de madera maciza, es el que se había visto afectado, no así el resto, de aglomerado. Dos veces inyectamos y pusimos en cuarentena el mueble. A la tercera, y una vez comprobado que ya no salía serrín de cada boquetito, nos dispusimos a tapar con masilla.



Las puertas venían con unas molduras que, si bien en un principio nos propusimos conservar, finalmente tuvimos que quitarlas pues estaban combadas, y eran imposible de enderezar.



Para quitar la marca que dejaron, aplicamos una capa de decapante que arrastró cualquier resto de cola y también el tinte del mueble, del que hablaremos en breve...



Una primera mano de imprimación nos confirmó lo que ya sabíamos, que con ese tinte tan pajolero no íbamos a poder tan fácilmente. A punto estuvimos de decirle a Mª José que si quería el mueble rosa... Pero no, el blanco era el color elegido.


Y entonces fue cuando recodamos el post de Marcela Cavaglieri en el que recomendaba utilizar imprimación sintética para evitar el posterior sangrado de algunos tintes o maderas. Íbamos a salir pitando a comprarla, cuando recordamos un bote de pintura beige sintética que compramos por error. Hicimos una prueba en un trozo pequeño del mueble y vimos que realmente podía funcionar.



Así fue cómo todo el mueble, puertas y cajones incluidos, terminaron en beige...



..., antes de aplicar el blanco al agua. ¡Y sin rastro del odioso tinte rojo sepultado bajo el salvador poliuretano!



Carmen eligió este papel para forrar el interior y los cajones.



Comentar que, tanto el interior del mueble como el de los cajones, los dejamos en beige, pues nos gustaba mucho cómo entonaba con el papel y contrastaba ligeramente con el blanco.




El mueble tiene el sobre de mármol, pero éste se quedó en casa de su dueña. En breve podrán colocarlo de nuevo en su sitio.




Ha quedado bonito, ¿verdad? Decidimos que los apliques también quedaban más integrados en el mueble si los pintábamos en el mismo tono. Y eso hicimos, con un ligero toque de lija.



Este trabajo no ha sido fácil, no, pero no nos importa porque el resultado nos ha encantado. Como esperamos también guste a Mª José y Carmen. ¡Nos vemos el lunes!

¡Feliz fin de semana!

Fuente: este post proviene de Retro y con Encanto, donde puedes consultar el contenido original.
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