Igualmente, la presencia del ruido en casa de forma constante y no contrólate puede derivar problemáticas a nivel de producción o rendimiento académico, laboral y en nuestras relaciones interpersonales. Además, de impactar en nuestro estado de ánimo, niveles de estrés, etc.
El ruido debe regularse y más en uno de los espacios más sagrados que poseemos, nuestro hogar, donde uno de los objetivos de morar allí es recargar energías, compartir con los que amamos, reconectarnos, meditar, reflexionar, descansar, entre otras innumerables actividades que se ven atrofiadas con la presencia del ruido descontrolado.
Hace poco se celebró el Día Internacional de la Concienciación sobre el Ruido, así que vamos a ver cómo podemos aislar nuestra casa para evitarlo.
1. Fachada: Lo mejor es tener una fachada ventilada para instalar dos paneles, uno aislante fijado y otro no pegado para crear una cámara de aire, sobre la fachada original del edificio.
2. Suelo: Una de las mejores opciones es poner suelo flotante.
3. Paredes: Para evitar la entrada de ruido a través de las paredes podemos optar entre: dobles paredes, doble hoja cerámica y tabiques y particiones.
4. Techos y forjados: Aquí se tiende a optar por los falsos techos y los bajos forjados.
5. Instalaciones y elementos estructurales: son los más difíciles de resolver ya que en su mayoría están siendo generados por la estructura general del edificio.
6. Por último, aunque no menos importante, una de las medidas más sencillas y efectivas para impedir la entrada en casa de ruido del exterior es atender a la parte más débil de la fachada: las ventanas. Sustituyendo unas ventanas ineficientes por unas de PVC de alta calidad se reducirán notablemente los decibelios que entran en tu casa.
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(imagen: Ka Internacional)