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La caja de la paciencia y tutorial para pintar rayas de tapicería.



Sigo decorando cajas de fresas, antes de que se acaben. Tengo ahora mismo tres en proceso y un número indeterminado en el trastero y en el maletero del coche, para desesperación de GPadre que amenaza con echarlas a la chimenea jaja. No puedo evitarlo, y ya tengo estandarizado el protocolo pedigüeño: "avisto" la puerta de una frutería con cajas de fresas vacías, entro, compro un kilo de naranjas y pregunto si puedo llevarme una cajita de fresas vacía. La respuesta siempre es la misma: sí, claro, ¿quiere alguna más?. Ah, pues sííí, me vienen muy bien, gracias. Y me voy con todas las cajas que soy capaz de acarrear. Alguna vez incluso ha salido el frutero detrás de mí porque me había quedado las naranjas en la tienda, xD.

La que os enseño hoy la he pintado de color rosa antiguo, un color que he elaborado partiendo de blanco, magenta, amarillo y ocre. A fuerza de ver los vídeos de Pintar con Marta me voy dando cuenta de que es fundamental añadir muy poco a poco los colores a la pintura, para no pasarse. En este caso puse como dos cucharadas soperas de pintura de tiza blanca en una tarrina y fui añadiendo el resto de los tonos, primero el magenta y luego alternando amarillo y ocre hasta conseguir el rosa que buscaba. Con esas dos cucharadas más lo que he añadido de color ha sido suficiente para toda la caja, incluso para las líneas que os enseño al final.

Cuando la tuve pintada la forré por fuera utilizando esta servilleta de topitos blancos que compré inicialmente para un cumpleaños pero que no recuerdo por qué no se usaron y las he guardado para mis trabajos.


Quedó muy bien, porque el tono de rosa de la pintura es casi igual que el de la servilleta, pero el problema es que los topitos apenas se distinguían, aquí os lo muestro:


Así es que puse pintura blanca en una tapadera y con la parte de atrás de un pincel fui remarcando ¡¡todos y cada uno de los topitos!!, de ahí el nombre que le he dado al post.




Cuando estuvo bien seca la pintura pasé una lija muy suavemente para que no se notaran los puntitos al tacto y le coloqué dos molduras de escayola como único complemento decorativo.
 


Y ahora os voy a explicar cómo he hecho las líneas de la base, que normalmente se conocen como rayas de tapicero y que están muy de moda, porque resultan muy decorativas tanto en tela como en madera.

Partimos de una plantilla de cartón forrada con lienzo blanco al que previamente he aplicado el proceso de endurecimiento que os conté en este post.


Con una regla y un lápiz amarillo, para que la tela blanca no se ensucie, vamos haciendo marcas de las medidas que van a tener las líneas. Con una marca pequeñina en los extremos es suficiente, no hace falta rayar toda la tela. Cortamos la cinta de carrocero a la medida que queramos la separación entre las líneas y la colocamos en las marcas, hasta completar todas las cintas.


Para pintar es imprescindible (igual que cuando hacemos estarcido) que la brocha esté bien escurrida, para que la pintura no se cuele por debajo de la cinta y haga borrones. Es preferible pasar muchas veces con la brocha casi seca, de ahí el nombre de la técnica.


Al tener la brocha tan escurrida las líneas no quedan coloreadas uniformemente, con lo cual se consigue un aspecto en la tela parecido al decapado de la madera.




Por último levantamos todas las cintas y...voilà, mirar qué bonito queda.


Así quedó la caja de la paciencia con su base pintada con líneas de tapicero.




Espero que os guste y que os animéis si no habéis probado la técnica de pincel seco sobre tela, los resultados siempre, siempre sorprenden por lo decorativos que son.
  Y nada más. Nos vemos la semana que viene.

Besos.
   

 
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