200 ideas para reciclar los tapones de corcho

Es habitual que cuando terminamos una botella de vino o descorchamos una de champagne o cava tiremos el corcho a la basura pensando que ya no nos sirve para nada, y estamos equivocados, ya que con tener uno solo puede servirnos para muchas cosas. Lo mejor que puedes hacer es guardarlos y más adelante, con las ideas que verás hoy, poder hacer algunas cosas interesantes. 

Vamos a empezar por darle un uso a los corchos que seguro gustará mucho a los más pequeños ya que les servirá para decorar sus cuadernos del cole, los regalos de navidad o cumpleaños y muchas cosas más. Con simples corchos de botella, los más anchos que tengamos, vamos a hacer sellos con diferentes formas, las que más nos gusten. 

Para ello no necesitaremos más que los propios corchos, un lápiz o rotulador con el que dibujar la forma que deseamos hacer, un cúter con el que recortaremos la figura y pintura, aunque también podemos utilizar témperas.



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Los pasos son muy sencillos:

- Primero, debemos dibujar la figura que queramos (o la que le guste a nuestros niños) en la parte plana del corcho. Recomendamos empezar con formas sencillas como un corazón o una estrella.

- Recortar los sobrantes de corcho que deja la figura con una profundidad de 4-5 milímetros. Para ello utilizaremos el cúter cortando primero de forma vertical y por último horizontal para soltar los trozos de madera.

- Y para finalizar, con la ayuda de un pincel, pintaremos las figuras ya listas. Podemos utilizar pintura acrílica o témperas, en ambos casos los colores son a nuestra elección.


Seguimos con un mural para la pared muy decorativo que nos servirá como pizarra para colocar los mensajes que queramos y que pueden ayudarnos a recordar las tareas del día a día. En la foto que os mostramos tiene forma de corazón, pero al ver los pasos comprobaréis que podemos darle la forma que más nos guste.

Necesitaremos alguna superficie que pueda servirnos como base, ya sea un cartón, un plástico u otra madera. Esta base será todo lo grande que queramos, el límite lo pone cada uno    

Para dar forma a la base utilizaremos un cúter o una pequeña sierra dependiendo del material que utilicemos. En esta ocasión utilizaremos bastantes corchos que hayamos ido guardando durante un tiempo, pero también depende del tamaño final. Hay que contar con que los partiremos por la mitad.

Y por último, vamos a necesitar cola blanca u otro adhesivo fuerte y un elemento decorativo para rodear la forma final, en este caso utilizamos hojas de olivo, que siempre dan un toque muy natural a cualquier objeto.



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Empezaremos por recortar la forma de la base, en nuestro ejemplo un corazón. Como la base es de cartón reciclado, con un cúter nos basta para hacerlo, aunque previamente dibujamos el corazón sobre el propio cartón. Una vez que tenemos la base, seguiremos con el cúter dividiendo los corchos en dos partes iguales, para que al pegar por la parte plana sea más sencillo.

Ahora empezamos a pegar los corchos rellenando toda la superficie del cartón, incluyendo trozos más pequeños para ocupar los rincones que queden desiertos debido a la forma de corazón. Una manera rápida de hacerlo es aplicar la cola al cartón y luego colocar los corchos, pero debemos hacerlo muy rápido y entre varios para evitar que la cola se seque y ya no se adhieran los corchos. Aunque lleve más trabajo, es mejor hacerlo uno a uno y así ir amoldando las piezas a nuestro gusto.

Ya tenemos el mural, pero para darle más vitalidad a la habitación donde vayamos a colocarlo es aconsejable decorar el borde del mural. En este caso lo bordeamos con hojas de olivo ya unidas en cinta que podemos encontrar en tiendas de decoración, pero para gustos, los colores, y la decoración es muy personal, así que hay total libertad para dar el mejor toque a nuestro mural.

Ahora solo queda que colguemos sobre él lo que queramos. Desde mensajes positivos para alegrarnos el día hasta las tareas que tenemos para la semana. ¡Cabe de todo en nuestro mural!


Por último, vamos con una idea muy original que puede valernos para cualquier zona de la casa, aunque especialmente está recomendada para bodegas o salones de estar, donde disfrutar de un buen vino es más agradable. Forrar una mesa o silla básica con corchos para dar un toque distinto a muebles simples como esos.


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Para esta tarea también necesitaremos muchos corchos, para lo que podemos pedir ayuda a amigos o a bares y restaurantes que tengan de sobra. Junto a estos corchos también necesitaremos un cúter para dividirlos y cola para pegarlos. Obviamente también la silla o mesa básica que revestiremos.

El procedimiento es similar a los anteriores, ya que la superficie la tenemos y solo hay que cubrirla entera con los corchos. Antes de cubrirlo debemos pasar un trapo con el que limpiaremos la superficie y asegurarnos de que la cola se fije bien. Al poner los corchos exceptuaremos la base de las patas, que dejamos la de la base para evitar que baile al sentarnos.

Algunos de los corchos tendremos que cortarlos en diferentes tamaños para llegar a cubrir todos los huecos y no dejar nada libre. Si no queremos que la silla tenga el color marrón de los corchos, admite pinturas como hemos comprobado en el ejemplo de los sellos, así que podemos darle el toque de color que más nos guste.



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Unos pasos muy sencillos que nos sirven para forrar muebles que son demasiado simples, pero que también nos pueden ayudar para decorar muchos objetos. Estas han sido solo tres ideas y unas nociones básicas de todas las ideas que podrás encontrar en este vídeo:





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