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Cómo taladrar correctamente el metal

Tarea básica para instalar toldos y pérgolas

Taladrando un tubo hueco, colocado sobre un mártir de madera.


Antes de abordar el montaje de toldos y pérgolas en terrazas y jardines debemos asegurarnos de saber ejecutar un trabajo solvente con los elementos metálicos. Taladrar metales es, posiblemente, la modalidad más comprometida de la perforación: la mayoría de las brocas que partiremos en nuestras tareas de bricolaje serán las de metal. Sin embargo, observando unas sencillas precauciones podremos hacer esta labor con plenas garantías.

 

La sujeción de piezas metálicas tiene una característica singular: al revés que en techos, paredes, suelos y maderas, las fijaciones casi nunca trabajan por expansión dentro del metal. Los perfiles, barras y tubos son afirmados mediante opresión de tuercas y tornillos por uno de los extremos, o por ambos. Conviene por ello que los tornillos pasen con cierta holgura; el trabajo deben hacerlo las arandelas, bien presionadas por las tuercas pero sin excesos.

 

Sujetar las piezas en el banco de trabajo

Debemos evitar la tentación de agarrar las piezas pequeñas de metal con la mano mientras les hacemos un taladro. Esto es desaconsejable por dos motivos: por muy fuerte que apretemos, la sujeción manual será endeble ante las presiones de una máquina de rotación que tiene habitualmente más de 500 W; y además no conseguiremos mantener el taladro firme y derecho con una sola mano.

 

Taladrando una pletina de metal.
    
Estructuras de metal ensambladas con tornillos y tuercas.


 

La tarea ejecutada de esa forma indebida puede desembocar en pequeñas lesiones de muñeca por atasco súbito de la broca, al desviarse del eje; y también en la rotura de la broca, sobre todo cuando es de calibre fino. Para hacer un taladro correcto sujetaremos la pieza en el banco de trabajo con mordazas, de esa manera quedará absolutamente fija, y podremos concentrar la atención en manejar el taladro sin oscilaciones.

 

Cómo evitar las desviaciones

Debemos recordar que el metal es, por lo general, de mucha mayor dureza que la madera o el mortero, y difícilmente podremos corregir un taladro que se desvíe al comienzo. Es recomendable empezar marcando el emplazamiento exacto de la broca con un punzón. Para los taladros de gran diámetro, realizaremos un agujero previo, de menor diámetro, que guiará con precisión el paso de la broca definitiva. Si fuera necesario, podemos hacerlo en tres pasos, empezando por una broca de 2 mm por ejemplo.

 

    
Armazón metálico para un toldo de jardín.
   
Para taladrar un ángulo, lo apoyamos sobre un listón.


 

Cuando necesitemos ajustar al máximo la posición del agujero, colocaremos la pieza metálica entre dos trozos de contrachapado sujetos por un tornillo de banco o dos mordazas de carpintero. Si a pesar de todo el agujero sale desplazado, debemos corregir la marca en la pared, o en el perfil donde va montada la pieza, porque el tornillo, bajo el potente par de giro de una llave, puede deformar el metal hasta agrietarlo, menoscabando la resistencia de la chapa y abriendo el paso a las corrosiones.

 

Hay que poner arandelas siempre

Debemos desechar la creencia de que los metales tienen invencible dureza. Todo lo contrario, el par de giro aplicado por una llave normal en las tuercas es tan potente, que puede fácilmente deformar chapas de 2 mm de grosor. La colocación de arandelas, sobre todo en el trabajo con perfilería hueca, es obligatoria. Y escogeremos sin remilgos las de mayor tamaño posible.

La deformación en la pieza metálica se produce a veces durante la misma perforación, un contratiempo bastante habitual al trabajar con tubos huecos. Un truco para que no se deforme la pieza es colocar en el interior un taco de madera, aunque haya que tomarse el tiempo de fabricarlo. Y en estos casos es muy aconsejable montar el taladro en una torre fija de banco, ya que es importante conseguir la perfecta alineación de ambos agujeros.

 

Toldo con estructura de metal, ensamblada con tornillos y tuercas.
      
Una pérgola de jardín fabricada en metal.


También es recomendable no utilizar la percusión para horadar piezas de metal. La presión debe ir disminuyendo al final de cada taladro, para evitar los indeseables 'cráteres' en el agujero de salida. Con estas sencillas normas conseguiremos en toldos y pérgolas una instalación de ajustes limpios y bien repartidas. Los elementos de exterior sufren grandes solicitaciones mecánicas ante el empuje del viento, y requieren montajes de absoluta firmeza.

 

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