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La calefacción eléctrica

La alternativa al petróleo

acumuladores de calor
La ventaja de utilizar energía eléctrica para calentar la casa es su precio. En los últimos cuatro años no ha hecho más que bajar y existe la convicción de que lo va a seguir haciendo en los próximos ejercicios.

El sistema de calefacción a base de electricidad no sólo es uno de los más baratos sino uno de los que menos sufre las sacudidas del precio del petróleo.

 

Acumuladores de calor con tarifa nocturna 2.0N

Los acumuladores de calor son aparatos capaces de almacenar energía calorífica durante un período de tiempo, para liberarla después lentamente, con flujo controlable. Son elementos idóneos para calefacción ambiental puesto que utilizan las horas de la noche para almacenar el calor, aprovechando al máximo las ventajas de la Tarifa Nocturna. El usuario de esta tarifa obtiene un descuento de un 53 por ciento en el precio de la energía consumida durante las horas nocturnas, y tienen un recargo del tres por ciento en el precio del kilovatio hora consumido durante el día.  

Tipos de acumuladores según su forma de ceder calor

Acumuladores estáticos: En este tipo de aparatos, el calor se cede principalmente por radiación, a través de la envolvente metálica, y por convención natural, merced al aire que puede circular a través de unos canales existentes en la carcasa y en el núcleo del acumulador. A tal fin, disponen de una entrada de aire en la parte inferior del aparato y una salida por la parte superior. El aire de salida se regula mediante una compuerta.  

Acumuladores dinámicos: Los acumuladores dinámicos son similares a los estáticos. También ceden el calor por radiación, a través de la envolvente metálica, pero la convección es forzada mediante una turbina que hace circular el aire por los conductos o canales existentes en el núcleo del acumulador. La turbina, según modelos, puede llevar un regulador de marcha-paro o regulador de revoluciones.

 

Elementos fundamentales de los acumuladores

Bloque acumulador: El núcleo acumulador está constituido por placas de material refractario (magnesita) que deben presentar un calor específico elevado y la máxima densidad, ya que la capacidad para almacenar calor depende de esos dos parámetros. La temperatura máxima que se alcanza al final del periodo de carga en el núcleo del acumulador es de 600 a 700°C.  

resistencias calefactoras
Resistencias calefactoras: Los elementos calefactores (resistencias) se insertan en cavidades o canales situados en el interior del núcleo acumulador, de forma que calientan toda la masa del refractario uniformemente.

 

Aislamiento térmico: El bloque acumulador está rodeado con aislante térmico para conservar el calor acumulado y limitar la temperatura superficial del mueble del aparato.

Dispositivo de seguridad: Generalmente, los acumuladores disponen de un limitador térmico o de un termostato de seguridad, para desconectar el aparato si, por cualquier motivo, se produce una elevación inadecuada de la temperatura (por ejemplo, una disfunción en el sistema de regulación del sistema de carga).

 

Termostatos: Hay dos, uno para regular la carga y otro para la emisión de calor. El primero de ellos regula la cantidad de calor que ha de almacenar el acumulador por la noche y, por tanto, el consumo de energía. Hay dos tipos de termostatos que determinan dos formas de regulación diferentes, manual y automático. Este sistema reporta un ahorro adicional de energía pues consigue que el consumo sea el estrictamente necesario. Por su parte, el termostato de emisión regula la cantidad de aire caliente que emite el acumulador, ya sea por convención natural (estáticos) o forzada por un ventilador (dinámicos). También pueden ser manuales y automáticos.

 

El sistema de regulación automático (carga y emisión), además de tener la ventaja del ahorro energético, ofrece un mayor nivel de confort al usuario ya que le libera totalmente de la preocupación de regular el acumulador.

 

Ventajas

radiador
Se pueden instalar tanto en edificios de nueva construcción como en casas antiguas.  

No existen circuitos de agua, eliminando la posibilidad de fugas y goteos.

No necesitan depósito de combustible.

Instalación sencilla, sin obras.

Ecológicos, pues no emiten humos y utilizan la energía más limpia que se conoce en el punto de consumo: la electricidad.

Total seguridad y al no haber combustibles, no existe riesgo de explosión fortuita.

Mantenimiento prácticamente inexistente.

Proporcionan calefacción las 24 horas del día.

Se reducen los costes generales de la facturación, al desplazar el consumo de frigoríficos, lavadoras, lavavajillas, calentadores de agua, alumbrado, etc., a horario de 'Tarifa Nocturna'.

Su apariencia estética es de diseño avanzado.

 

Automatizables al máximo.

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