Mantener como nueva una mesa de hierro exterior

Los muebles de hierro para la terraza o el jardín son más resistentes que los muebles de madera o de resina, y es por esta razón por la que en muchas ocasiones se prefieren por encima de éstos.
 


Sin embargo, presentan el gran problema de la oxidación. Para mantener como nueva una mesa de hierro de exterior tan sólo son necesarios unos sencillos pasos lograrán mantenerla casi como el primer día.

El problema del mobiliario de hierro

 
De manera inevitable, los muebles de exterior acaban sufriendo los efectos del sol, la lluvia, y otras inclemencias del tiempo.
 
En concreto, los muebles de hierro tienden a oxidarse al estar en contacto con el aire, lo que puede hacer que se dañen y rompan más fácilmente, y que su aspecto empeore en poco tiempo, si no hacemos un adecuado mantenimiento.
 
Si ya disponemos de una mesa de hierro que ha estado en el exterior y a la que le ha aparecido óxido en la superficie, aún no es demasiado tarde para recuperarla y protegerla para que nos dure intacta por mucho más tiempo.

Consejos para el cuidado de estas piezas

 
En primer lugar, será necesario arreglar cualquier pieza suelta o rota que pueda tener nuestra mesa de hierro. Esto detendrá la oxidación que pueda filtrarse por esos puntos frágiles.
 
Para ello, de forma fácil se pueden forjar las piezas rotas en el lugar dónde corresponde, a través de una soldadura en frío reparadora, que consiste en una pasta capaz de fijar las piezas de metal.
 
Una vez endurecida la soldadura, podemos lijar la zona y comenzar a eliminar el óxido de toda la superficie.
 
A través de un cepillo de alambre o una lija de grano grueso, es posible eliminar el óxido que se ha formado en nuestra mesa de hierro de exterior. No hay que olvidar protegerse bien con guantes y gafas, para evitar cortes y arañazos peligrosos.
 
Retiramos los restos de polvo que han quedado en la superficie, ayudándonos de un paño mojado en alcohol, y a continuación podemos pasar a proteger nuestra mesa de hierro con un esmalte anticorrosivo.
 
Este tipo de esmalte se puede aplicar por toda la superficie de hierro con una brocha, y en la mayoría de los casos no necesita ninguna imprimación previa si se aplica directamente sobre el hierro desnudo y limpio.
 
Cuando se seque la primera capa, daremos una segunda capa para que la protección contra la oxidación sea mejor.
 
Sobre esta capa protectora anti-corrosión, podemos aplicar pintura especial para metales, del tipo que deseemos, y así conseguir un mueble mucho más personal, para disfrutar de su uso durante todo el año sin que vuelva a estropearse con el óxido.

Decoración final

 
Aunque a muchos les gusta el color original de la mesa de hierro, es necesario aplicar la capa anti-corrosión antes mencionada, por lo que perderá el tono tan llamativo.
 
Sin embargo, la parte final del mantenimiento es aplicar otra mano de pintura, que cumple la función decorativa, mientras fortalece la protección. Aquí podemos optar por un color mate, metalizado o cualquiera a nuestro gusto.
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