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Reparando humedades por capilaridad

Instalar bajo el rodapié el PVC de las cubiertas

El arranque de los muros es un punto crítico en el aislamiento contra las humedades. Dado que las paredes ofrecen una enorme doble superficie de evaporación, las humedades del suelo ascienden por muros y tabiques cuando la solera y la base de los paramentos no están correctamente aisladas. Se trata de la humedad por capilaridad. El agua afea la parte baja de las paredes, repele la pintura, y a la larga disgrega el mortero del enfoscado.

 

Es un problema frecuente, y abundan las empresas que ofrecen tratamientos simplemente cosméticos. Nuestro amigo Phono llevaba tiempo bregando con unas humedades que habían aflorado en su casa, y probó algunos remedios que él llama irónicamente milagrosos, sin resultado. "Dicen que la humedad no vuelve a salir, y eso es cierto, no vuelve a salir en ese sitio... pero sale más arriba". Phono vio que hacía falta una reforma seria, y puso manos a la obra.

Después se ahonda el hueco con maceta y cortafríos, rebajando parte del grosor del tabique, por supuesto no en su totalidad. Para trabajar cómodamente, Phono emplea un cincel de mango largo.

Es entonces cuando instalamos el material aislante: una manta flexible de PVC, que se utiliza normalmente para impermeabilizar cubiertas.

Estado inicial de la pared. Esas manchas de humedad por encima del rodapié surgieron a lo largo de todo el tabique. Los intentos previos de Phono sólo consiguieron elevar la altura donde aparecían.

Lo primero que hizo Phono fue quitar el rodapié y sanear la zona afectada. Después de quitar las piezas hay que limpiarles el cemento adherido, "eso también es delicado y laborioso, pero teniendo cuidado y práctica seguro que las sacamos vivas".

Según explica Phono, "la solución que busqué es la mejor, creo, para no volver a tener humedades en los tabiques, y es la de cortar el tabique a ras del suelo."

Cuando el yeso esté duro, volvemos a montar el mismo rodapié que habíamos retirado con toda precaución, para no romper las piezas. Debemos recordar que el modelo puede no fabricarse ya, y por un solo elemento malogrado tendríamos que cambiar todo el rodapié.

La masa del rodapié ya ha endurecido. Entonces aplicamos la lechada para sellar las ranuras, y dejamos reposar unos días, a fin de que el yeso seque perfectamente.

Nuestro amigo Bartimeo, aparejador de profesión, dio el visto bueno en el foro: "La solución de Phono es bastante radical, pero es la correcta, o al menos desde mi punto de vista la más efectiva. Aunque lo suyo es colocar dicha tela al tiempo que se levanta la pared."

Una vez embutido el aislante, rellenamos el hueco con ladrillo y cemento. Cuando hayamos completado esa parte, la dejamos fraguar un rato y continuamos avanzando en el tabique.

Una vez que el yeso esté completamente seco, llegamos al último paso: lijar y pintar la pared. Al final de la reforma quedaría algo así. Una obra laboriosa, pero el resultado merece la pena, dice Phono. Y lo suscribimos calurosamente. ¡Buen trabajo!

Una vez tengamos el tabique cortado y reparado por completo, con la manta de PVC colocada todo a lo largo, y haya endurecido el cemento de los ladrillos, proseguimos enluciendo de yeso.

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