Nunca me han gustado demasiado los pasillos excesivamente decorados, puede que queden bien en las casas que vemos en las revistas de decoración y en los programas de televisión, que más que un pasillo parece una habitación alargada, con unos enormes ventanales que lo inundan todo de luz y alegría, techos altos de 3 metros o más y una holgura que permite colocar una librería e, incluso, un consola o un banco para sentarse.
Imagen: Houzz.com
Mi pasillo no es así, la única luz que le llega es el de las habitaciones cuando éstas están abiertas, tiene un ancho estándar, y además el techo es más bajo que el del resto de la casa ya que es por donde va el conducto de aire acondicionado. Por eso siempre he pensado que si recargamos la decoración de este tipo de pasillos lo único que se consigue es crear una sensación mayor de túnel, de que se te van a caer las paredes encima de un momento a otro.
Sin embargo, una cosa es recargar la decoración y otra que esté totalmente exento de ella, por eso en mi lista de propósitos decorativos para el 2014 incluí el pasillo, quería darle un poco de vidilla, que no fuera sólo un espacio alargado con un montón de puertas.
Así decoramos el pasillo cuando nos mudamos, lo pintamos en un blanco roto y pusimos unos apliques en el techo con pequeñas luces que le daban un aspecto bastante teatral.
Con los años renovamos la pintura cambiando el tono blanco sucio por uno color vainilla claro. El resultado no nos gustó mucho, así que pasado un par de años lo volvimos a pintar de blanco.
El siguiente paso fue cambiar la iluminación. Los apliques que teníamos creaban varias zonas de sombras que ayudaba a potenciar la sensación de túnel así que los cambiamos por unos plafones de techo en un color natural, de esta forma cuando están apagados se integran con el techo y no acentúan la sensación de techo bajo. Cuando están encendidos aportan mucha luz de una forma uniforme, sin sombras.
Para decorar el pasillo recurrimos a un clásico: los cuadros. Hemos colocado dos lienzos en los que predominan los tonos neutros (arena, gris…) pero con una pincelada de color (rojo), ambos tienen el mismo estilo y comparten el tema (el puente de Brooklyn), de esta forma se logra continuidad en la decoración sin recargar el espacio. También comparten el formato (120 cm de largo por 40 cm de ancho).
Como podéis ver la decoración del pasillo ahora sigue siendo bastante minimalista pero suficiente para mi gusto. Las puertas de madera aportan bastante personalidad y añadir más elementos decorativos recargaría un lugar tan estrecho. Tampoco es necesario introducir demasiados elementos para darle un nuevo aire a la decoración de nuestro hogar. ¿Qué os parece el resultado final?
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