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Cómo hacer un sendero en el jardín

Una sencilla labor de albañilería

Camino hormigonado de Salvacastro


Esta época es la ocasión propicia para los proyectos de albañilería, por dos razones fundamentales: muchos planes, como el estanque, la barbacoa o el horno de leña, se vinculan a las gratas reuniones del verano, y el buen tiempo nos permite abordar trabajos en el exterior sin los inconvenientes de la lluvia y el frío.

Otro montaje que un bricolega puede ejecutar por su cuenta, y sin necesitar siquiera la ayuda de un peón, es un camino hormigonado en el jardín. Y como de costumbre lo asimilaremos viendo un magnífico ejemplo, la obra de nuestro amigo Salvacastro, completada con varios elementos decorativos en el estilo japonés tan actual.

La panorámica del jardín recoge la fase previa, el encofrado. Salvacastro ha utilizado tablas, aseguradas firmemente con hierros clavados en el terreno.

La capa de hormigón ejercerá un empuje muy considerable que debe contrarrestarse si no queremos un calamitoso derrumbe de la 'presa' con el desperdicio de tiempo y material.

La altura de las tablas es de 10 centímetros. Nuestro amigo ha diseñado un trazado con varios segmentos unidos en ángulo recto, detalle muy característico del estilo oriental que hace poco vimos en este puente.

El mallazo metálico ya está dispuesto en el cauce a hormigonar.

A ambos lado del camino, Salvacastro extiende una malla antihierbas, para que la grava permanezca impecable, sin los indeseados brotes.

Para que la malla quede bien sujeta pasa el extremo por debajo de las tablas de encofrado. Así la losa hará de eficaz 'pisapapeles'.

Y comienza el vertido de la mezcla, con la valiosa ayuda de una hormigonera. Al fondo vemos a nuestro amigo Salvacastro llenando la carretilla.
El listón que aparece en primer plano es el utensilio clásico para rasear, es decir, alisar el mortero antes de repasar con la llana o la paleta.

Como puede apreciarse, nuestro amigo ha incorporado áridos de buen tamaño.

Al día siguiente el artista retira el encofrado, y empieza a cubrir con piedra la malla antihierbas.

Las traviesas hacen un bello contraste de color y textura con la grava. Nuestro amigo las utilizará como jardineras.

Para cortar los maderos no le sirvió la sierra caladora, y tuvo que emplear una motosierra. Vemos a la derecha la primera jardinera presentada, "después le quitaré la piedra de dentro para que asienten mejor las traviesas, y rellenaré con cortezas".

"Teníamos pensado poner césped artificial en el trozo del camino pero como era una inversión bastante grande decidimos poner las piedras", explica Salvacastro.

"Así está la cosa por ahora, después de rellenar toda la superficie de piedra y colocar las jardineras". ¡Todo listo para las plantas y arbustos, que llegarán pronto! ¿Te gusta el diseño de nuestro amigo?



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