Cortar madera como en el Medievo
Sección: herramientas y materiales | Autor: Redacción/facilisimo.com | Leído: 495 |Comentado: 0
Para la mayoría de nosotros, entrar en el taller de un ebanista supondría experimentar un raudal de sensaciones¿ y posiblemente alguna llamativa sorpresa. Por ejemplo, al descubrir que hoy día el maestro sigue utilizando la tradicional sierra de bastidor, un diseño tan exitoso que apenas ha cambiado desde la Edad Media.
Así podemos verlo en las tallas de piedra que pueblan los pórticos de las catedrales, donde el carpintero con la inconfundible sierra aparece junto con otros artesanos, armados de sus herramientas emblemáticas. Básicamente, la sierra de bastidor es una H de madera, cerrada por abajo con la hoja de corte, y por arriba con una cuerda o alambre para tensarla.
Varias cualidades explican el longevo triunfo de la sierra de bastidor, que sigue siendo la herramienta manual más precisa y funcional para cortar madera. Ante todo, la hoja no se dobla, un molesto contratiempo típico de los serruchos normales, que rompe la concentración tan necesaria para trabajar madera. La tensión del bastidor, gracias al torniquete de cuerda o alambre, confiere a la hoja total rectitud, incluso cuando manejamos el utensilio con una sola mano. De esa forma podemos atender a lo fundamental en el trabajo de corte, que es la marca, la línea a lápiz en la tabla que debemos respetar como lo más sagrado.
Otra facultad de esta sierra es que la hoja puede girarse cuando la longitud del corte lo requiere. De esa forma, un tablero puede trabajarse a lo largo de un tirón.
Estas razones explican que sea un utensilio calurosamente recomendado por los expertos en carpintería. El ebanista Anthony Guidice tiene en su taller varias de diferentes tamaños, y las emplea normalmente con preferencia sobre cualquier máquina de corte. En su excelente manual Los siete elementos de la carpintería aconseja cómo debemos utilizar la sierra de bastidor, qué tamaño nos conviene elegir, y el tipo de hoja idóneo según el trabajo a realizar.
Cuesta un poco aprender a manejarla, pero una vez la dominemos se convertirá en una herramienta esencial, y la mejor aliada de nuestras labores de carpintería. El milenario invento medieval funciona hoy tan bien como entonces, y es muy capaz de hacernos olvidar la sierra caladora.
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