Visitamos una maqueta de tren

La temporada de invierno abre la época ideal para las maquetas. El frio llega a la ciudad y las calles son enterradas bajo la nieve, muchas personas prefieren realizar trabajos en el interior de casa. O de un club: en Europa es frecuente que varios amigos alquilen un local para su maqueta, ganando comodidad, ahorro y el aliciente de trabajar en compañía.

 

En este país existe la opción de compartir la experiencia de convivencia junto a otros aficionados, esto gracias a la gran cantidad de asociaciones de amigos del ferrocarril. Los propios socios abordan todo el trabajo de construcción, y el estímulo de la afición en grupo puede generar una maqueta del tamaño de una piscina, con 450 metros de vías.

 

 

 

 

 

Vista de la impresionante maqueta de la Asociación Sevillana de Amigos del Ferrocarril: 22 x 3,5 metros atiborrados de los escenarios más variopintos, por los que ruedan simultáneamente docenas de trenes con diferentes velocidades, y sin riesgo de colisión, gracias a la tecnología digital. Cuando no está abierta al público, los socios vienen para hacer circular sus composiciones.

Todos los miembros de la asociación construyeron personalmente cada detalle y adorno del extenso panorama, después de invertir 10.000 horas de trabajo. Los puentes son una visión especialmente deliciosa para público y aficionados, y esta zona del poblado minero es una de las más celebradas y fotografiadas de la maqueta.

En el puesto de control, Miguel Cano, Presidente de la ASAF, que nos recibió con toda amabilidad, pone en circulación varios trenes a lo largo y ancho de la maqueta. Miguel Cano fue el promotor de una asociación que este año cumple su 50 aniversario: él mismo la fundó con dos amigos, cuando eran todavía colegiales.

El corcho es un material clásico en la construcción de maquetas y belenes. Sus cualidades de ligereza y resistencia se completan con buenas aptitudes para encajar todo tipo de pinturas e imprimaciones, además de baja vegetación, arena, y otros elementos paisajísticos.

La zona de los hangares y talleres se beneficia de un convincente trabajo de envejecimiento, gracias a experimentados detalles de pintura.

Este panorama espectacular reproduce un puente verdadero que hay en los Alpes suizos. Observemos el fino detalle maquetista en la parte superior de la boca del túnel, ennegrecida por el humo de los trenes.

Para construir la cabina de control, tomaron el mando los socios con más experiencia en albañilería. El proyecto se nutrió de continuas ideas felices; por ejemplo, hicieron el tejado con los tubos de cartón que se utilizan para enrollar telas.

La mesa de ‘primeros auxilios’, perfectamente dispuesta y ordenada para atender cualquier problema técnico. Como vemos, en los trenes eléctricos y en las maquetas en general todo funciona a escala: el taller plenamente equipado cabe en una mesa.

Terminamos nuestro recorrido con una vista panorámica desde la cabina de control. Los pasillos laterales elevados se destinan el público visitante. Hemos conocido la plasmación maravillosa de los fines establecidos en los estatutos de la ASAF: fomentar y desarrollar la afición al ferrocarril en miniatura, divulgando los conocimientos e innovaciones técnicas y documentales necesarios para su construcción y funcionamiento.

Agradecimientos a Miguel Cano, Presidente de la ASAF

 

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